elMotelito.com | Relato : campamento
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Campamento

Cuando decidimos aceptar la invitación de Carlos y su novia para ir a acampar, mi novio y yo pensamos que nos haría bien unos días de descanso y aceptamos enseguida, además de que nos llevábamos muy bien con ellos dos.

El problema surgió cuando Carlos se peleó con la novia, justo el día antes de irnos, con lo cual el campamento de dos parejas se convirtió en un campamento de tres, con el agravante de que la actividad normal de una pareja en cuanto al sexo, sobreentendido cuando eramos cuatro, quedaba ahora cortada al ser un trío.

De todos modos nos fuimos los tres y lo pasamos bastante bien durante los dos primeros días, a pesar de que mi novio y yo no tuvimos ningún momento para escaparnos y echarnos algún polvo, ni mucho menos en las noches, en las que dormíamos los tres en la misma carpa, con mi novio en el medio.

La castidad que llevamos adelante se dejó notar en la tercera noche, ya que yo me sentía bastante excitada, sobre todo cuando pensaba que estaba en una carpa, acostada con dos hombres, y no podía tener ninguna satisfacción.

Esa noche, en determinado momento me desperté con sed y me levanté a tomar agua. Cuando volví a acostarme, resultó que mi novio se haba dado vuelta en su lugar de dormir y se había quedado sobre el costado en que dormía yo, dejando un espacio libre entre medio de el y Carlos.

Medio dormida, no tenía ganas de empezar a despertarlo para que se corriera, por lo que me acosté yo en su lugar, en medio de los dos.

Luego de dormir, no se cuanto tiempo, desperté siendo todavía de noche, con la deliciosa sensación del cuerpo de mi novio pegado al mío, a mi espalda y sientiendo el duro bulto de su entrepierna entre mis nalgas.

Sin despertarme del todo, comencé a refregarme contra el, y fui sintiendo como crecía su verga contra mi culo, hasta que me fui despabilando y tomé conciencia de donde estaba.

El darme cuenta de que estaba en la carpa con la presencia de Carlos, además de la de mi novio no fue nada comparada con lo que sentí al recordar que de acuerdo a como me había acostado, en medio de los dos, el que estaba a mi espalda, apoyándome su pija dura era Carlos y no mi novio, como yo creía.

Por un instante pensé en retirarme de él e incluso relajarlo por lo que estaba haciendo, pero en realidad no sentía ganas de eso, sino de que él siguiera con su caricia, y por lo tanto me seguí refregando y llevé mi mano hacia atrás para acariciársela.

Además, en realidad no estaba segura de que el estuviese despierto, y capaz que entredormido, creía que yo era su novia, tal como yo me había equivocado al principio.

Al tomar contacto con su verga, Carlos se animó más y me abrazó, comenzando a acariciar mis senos, siempre desde atrás mío.

Como era pleno verano dormíamos con poca ropa, ellos solo con shorts y yo con la parte de abajo del biquini y un buzo encima, lógicamente sin sutien.

Las caricias de sus manos en mis pechos, por encima del bucito hicieron que los pezones se me parasen, respondiendo a la excitación que todo mi cuerpo sentía con el amigo de mi novio.

Yo ya no podía contenerme y comencé a escarbar en su short hasta encontrar la verga y sacarla afuera, acariciándosela lentamente y refregándomela por las nalgas.

El metió una mano debajo de mi buzo y me acarició las tetas en directo, pellizcando los pezones y manoseando mis pechos.

En determinado momento, largó mis tetas y tomo su pija con una mano, en tanto que con la otra me corría el biquini para permitir el paso hacia mi concha. Yo levanté una pierna y lo dejé hacer, sintiendo como lentamente se iba introduciendo la pija en mi concha.

Una vez que llegó al fondo de mi sexo, comenzó a entrar y salir lentamente, a lo que yo respondí también con un movimiento lento de mis caderas, tratando de no despertar a mi novio.

Sintiendo la concha llena de su verga, entré a agitarme en el inicio de un orgasmo, a lo que el me ayudó serruchando más fuerte.

Después que acabé, pensando en lo que sucedería si mi novio se despertaba a mi lado y me veía cogiendo con su mejor amigo, mientras el dormía a nuestro lado, El propio Carlos comenzó a cogerme con más y más fuerza, lo que me llevó, mezclado con la excitación de ese acto prohibido, a un nuevo orgasmo, al mismo tempo que él me llenaba la concha con su leche cálida y abundante.

Una vez que me acabó dentro, se quedó unos segundos quieto, con la pija adentro mío, para luego sacarla lentamente, al tiempo que yo me acomodaba el biquini y el buzo, para seguir durmiendo, esta vez mucho más tranquila por los dos polvos que me había echado con el amigo de mi novio.

Cuando me volví a despertar, ya era de día y los dos se habían levantado, y estaban desayunando.

Cuando me acerqué a ellos, hicieron comentarios sobre lo dormilona que yo era, y cosas así, a lo que yo sólo respondí con sonrisas, hasta que Carlos me dijo que tenía el sueño muy pesado, a lo que le contesté que "en realidad no, tengo el sueño bastante liviano y cualquier cosa me despierta" y al decirle esto lo miré directamente a los ojos, y en esa mirada que cruzamos los dos nos dimos a entender que ninguno había estado medio dormido y sabíamos perfectamente lo que habíamos hecho, y que lo habíamos hecho concientemente en ese momento.

En el resto del día nos estuvimos toreando cada vez que estábamos solos, pero sin reconocer lo que habíamos hecho, aunque tirándonos indirectas.

Al llegar a la noche, ya habíamos conversado con mi novio sobre la necesidad que ambos teníamos de coger, pero que no podíamos por la presencia de Carlos. En un momento yo le pregunté si no podíamos coger cuando él se durmiese, a lo que mi novio me respondió que si lo hacíamos el se iba a despertar, y que no estaba bien que nos escuchara o nos viera, porque el estaba solo y se iba a calentar sin tener con quien sacarse la calentura.

De todos modos, yo no estaba dispuesta a seguir esperando alguna oportunidad para poder coger con mi novio, mientras en la noche y cuando él se dormía yo cogía con Carlos, su mejor amigo, porque ya sabía que esa noche se iba a repetir lo de la anterior, pero esta vez con premeditación por parte de ambos.

Cuando nos metimos en la carpa, después de cenar, yo propuse que nos lleváramos una botella de vino para seguir tomando mientras seguíamos charlando, Carlos fue el primero en aceptar, seguramente porque creyó que yo quería emborrachar a mi novio y quedar más libre para él, y en parte tenía razón, sólo que yo no lo quería emborrachar demasiado, sino solo alegrarlo un poco para poderlo convencer de que hiciéramos el amor y que me dejase sacarle la calentura a su amigo después.

Cuando ya casi habíamos tomado toda la botella, yo estaba acurrucada con mi novio, acariciándolo en la cara y en la cabeza y dándole besos cada tanto.

En determinado momento Carlos dijo que tenía ganas de salir a caminar un poco, evidentemente para dejarnos solos en la carpa y que nos encamáramos, pero yo le dije que no, que se quedara, y mi novio también se lo pidió, ante lo cual el dijo que era mejor que nos dejara un rato a solas.

Ante esto mi novio respondió que no, que el estaba sin nadie y que no íbamos a dejarlo solo.

Una cosa llevó a la otra, entramos a conversar de su separación y de su soledad y en determinado momento yo me acerqué a él para abrazarlo, diciéndole que no se preocupase por su novia, que seguramente cuando volviésemos se iban a reconciliar.

El abrazo que le di se fue prolongando y estrechando cada vez más, por lo que mi novio se nos acercó y nos abrazamos los tres.

Yo le di un beso en la boca a mi novio y otro a Carlos en la mejilla, y como seguimos abrazados, volví a repetir el gesto. Mi novio no parecía sentirse incómodo en esa situación, por lo que por tercera vez lo besé en la boca y al besarlo a Carlos también lo hice en la boca, aunque sin abrir los labios, esperando la reacción de mi novio. El se limitó a besarme a mi nuevamente, por lo que cuando me largó, lo besé a Carlos, pero esta vez con labios abiertos, y lo mismo hizo él, entrelazándonos las lenguas.

Cuando lo largué, lo miré a mi novio, esperando su reacción, a lo que él se limitó a volverme a besar y empezar a acariciarme los pechos, tarea a la que se sumó enseguida Carlos.

Empujada por los dos, me acosté, colocándose uno a cada lado mío, mientras me iban desnudanmdo entre los dos.

Carlos me empezó a sacar el buzo mientras mi novio me quitaba el short.

Debajo de la ropa sólo tenía una bombachita diminuta, la que en seguida me fue sacada por mi novio.

Mientras él se desnudaba, Carlos me chupaba las tetas con una fuerza tremenda, haciendo levantar mi temperatura. Cuando mi novio quedó desnudo, pude ver la gran erección que tenía, lo que demostraba que en realidad no le importaba que yo cogiese con su mejor amigo. Se acostó a mi lado y empezó él a chuponerame, mientras que el que se desnudaba ahora era Carlos. Cuando terminó, también pude apreciar la erección que tenía y estiré mi mano hacia esa verga que ya había agarrado la noche anterior pero sin poder verla.

Mi novio empezó a bajar por mis pechos, mi vientre y hacia mi entrepierna. Luego de pasar su lengua por los vellos de mi pubis, me hizo abrir las piernas y hundió su cara en mi concha, comenzando a lamerla con su lengua.

Mientras él hacía esto, Carlos se encargó de chuparme las tetas, mientras yo le seguía acariciando la pija.

A los pocos segundos de esta estimulación doble, en los senos y en la concha, entré en un vertiginoso orgasmo, acabando de una forma que me dejó desfallecida, pero me recuperé de inmediato para empezar a besar a mi novio, el que se acostó de espaldas para que yo lo chupase a él. Fui descendiendo por su pecho lentamente y pasando la lengua por su piel hasta llegar a la verga parada, la que, luego de pasarle la lengua en toda su extensión, me la introduje en la boca, comenzando a chupársela con tremendas ganas.

Mientras yo hacía esto, Carlos se fue deslizando por mi cuerpo hacia abajo y comenzó él a chuparme la concha, mientras yo le chupaba la pija a mi novio. Cuando largué la verga de mi boca, me dirigí a Carlos y empecé a bajarle por su cuerpo, sin perderme detalle de la expresión de mi novio, para saber si le molestaba que se la chupase a su amigo.

Como él no dio muestras de negarse, sino que en realidad se agarraba la pija y comenzaba a masturbarse lentamente, me introduje la pija de Carlos en la boca y empecé a chupársela con verdadero deleite de sentir dentro de mi boca esa verga tan dura, que me penetraba hasta la garganta.

Cuando finalicé con él, me acosté boca arriba para dejarlos que entre ellos se decidiesen a cogerme en el orden que quisieran.

Parece que de mutuo acuerdo, sin decirse nada, la decisión fue de que el primero sería mi novio, quien se acostó sobre mi y me fue clavando la verga lentamente, para comenzar a serrucharme en largas estocadas que me perforaban de una forma divina.

En pleno goce de ambos, alcencé con mi mano la pija de Carlos y lo comencé a masturbar, mientras mi novio me seguía cogiendo.

Cuando comencé a sentir la llegada del orgasmo, mi novio apresuró sus movimientos y me acabó dentro, llenándome con su leche cálida, hasta que se salió de dentro mío, dejando el lugar libre para que entrase Carlos, el que se apresuró a acostarse encima mío, clavándome la pija que ya la noche anterior había sentido dentro mío e iniciando una lenta pero profunda cogida.

La sensación de estar atravesada nuevamente por el mejor amigo de mi novio, recordando la noche anterior, cuando ya me había cogido estando dormido él, y con las caricias que mientras Carlos me serruchaba mi novio me hacía en los pechos, me llevó a un estado de excitación increíble, por lo que a los pocos minutos de estar recibiendo los embates hasta el fondo de mi concha de la verga de Carlos me fui en un orgasmo tremendo, seguido de inmediato por la acabada del propio Carlos.

Cuando se me bajó de encima, sacándome la pija de dentro, miré a mi novio y lo vi tranquilo, sin ningún drama porque su amigo me había cogido, y en realidad, ya estaba nuevamente excitado según pude notar en su verga que ya se estaba parando de nuevo.

Esta vez él se quedó acostado, boca arriba, por lo que yo me puse a besarlo nuevamente, volviendo a chuparle la verga, pasando la lengua por todo lo largo de su tronco y haciendo que se terminase de parar, para luego metérmela en la boca y lentamente ir sacándola para luego volverla a meter.

Luego de un rato de abrigar esa verga en mi boca, succionando con verdadero placer, me le subí encima, pasando las piernas a sus costados y sentándome lentamente en la pija, para hacerla entrar totalmente en mi concha.

Comencé así a cogerlo lentamente, dosificando los movimientos y la entrada y salida de la verga a mi gusto, lo que fue logrando un estado de excitación como si no hubiese tenido ningún orgasmo todavía.

Mientras tanto, Carlos, acostado al lado de mi novio, se empezó a masturbar lentamente, por lo que la pija se le fue parando otra vez. Yo entonces estiré la mano y le dije "dámela". Ël él se levantó, arrodillándose a mi lado y puso la pija cerca de mi cara. La tomé con dulzura y la empecé a besar lentamente, pasando luego a lamerla mientras sentía las manos de mi novio en mis pechos, una mano de Carlos en mi nuca, como para que yo no fuese a parar de chuparle la pija y la propia verga de mi novio que me entraba y salía según el ritmo que yo imponía sentada encima de él.

De esta manera sentí que me venía un nuevo orgasmo, por lo que me metí toda la verga de Carlos en la boca mientras sentía la acabada que subía desde mi concha invadiéndome todo el cuerpo.

Despues de que llegué al orgasmo seguí cogiendo a mi novio para lograr que él también acabase y al mismo tiempo le chupaba la pija a Carlos. De repente sentí que Carlos empezaba a respirar agitado, mostrando que estaba llegando al orgasmo, por lo que intenté soltarle la verga sacándomela de la boca, pero su mano empujando en mi nuca me lo impidió, así que se la tuve que seguir chupando hasta que llegó al orgasmo acabádome en la boca, la que me llenó de leche, pero ni así me soltó la nuca, debiendo entonces tragarme la leche, en el mismo momento en que mi novio me acababa en la concha, llenándome de leche también por abajo.

Después de este tremendo trabajo que nos mandamos, los tres quedamos agotados, por lo que, acostada en medio de los dos, y sintiendo las manos de ambos recorriéndome el cuerpo, me dormí agotada.

No se cuanto tiempo habré dormido, pero me desperté sintiendo una mano que escarbaba en mi concha, acaricinado mi clitoris y excitándome.

En la oscuridad no pude determinar quien era, pero cuando recordé la posición en que nos habíamos dormido, me di cuenta que era Carlos el que me estaba acariciando la concha.

Estirando mi mano, tomé su verga y también lo empecé a acariciar, hasta que, después de algunos segundos se movió para darse vuelta y llevar su cara a mi entrepierna, comenzando a lamerme la concha en tanto que apoyaba sus rodillas a los costados de mi cara, por lo que su verga quedó apuntando a mi boca. Sin hacerme de rogar la tomé y empecé a chupársela al mismo tiempo que el me chupaba la concha en un hermoso sesenta y nueve.

Después de algunos minutos en los cuales él me hizo acabar dos veces mientras yo saboreaba toda la extensión de su verga con mi boca y acariciando con la lengua la hermosa y dura cabeza, se dio vuelta y se acostó sobre mi, metiendo la verga en mi concha de una sola estocada, lo que me hizo lanzar un quejido que inmediatamente el acalló tapándome la boca y susurrando que no hiciera ruido.

Fue evidente que no quería despertar a mi novio y que quería cogerme sin su participación. Su verga entraba y salía de mi concha haciéndome elevar la temperatura hasta que comencé a sentir que se le ponía más dura todavía en el preludio del orgasmo por lo que me dejé llevar yo también y los dos acabamos juntos.

Después de este polvo, ambos nos volvimos a dormir.

A la mañana siguiente mi novio fue el primero en despertarse y mientras el se levantaba me desperté yo. Los tres estabamos desnudos y cuando vi que tenía la pija parada, lo mismo que Carlos, que estaba durmiendo, se la agarré e intenté acariciársela, pero me dijo que en ese momento no lo hiciéramos.

Cuando salimos de la carpa para preparar el desayuno, le pregunté que como estaba, a lo que me respondió que bien y retrucó a su vez preguntándome como estaba yo.

Le dije que bien y me preguntó que como había pasado la noche anterior, a lo que contesté que había pasado bien, sin decirle que en realidad lo había pasado muy bien y que había gozado como loca.

Intentó disculparse por lo que había pasado, dando a entender que había sido él quien me había impulsado a acostarme con su amigo.

A lo que yo le dije que en realidad era algo que se había dado por las circunstancias y que no había que preocuparse, que no me había sentido mal sino que lo había disfrutado y que era algo que no tenía que preocuparnos, que ya había pasado y que seguramente Carlos así lo iba a entender.

De esto en realidad yo no estaba muy segura, porque la actitud de Carlos cuando me había vuelto a coger sin querer que se despertara mi novio me dejaba la duda de si él estaba de acuerdo en que lo de anoche era algo solo circunstancial.

Durante la mañana hicimos la vida normal que habíamos venido haciendo, conversando con otros amigos que hicimos en el campamento, llendo a la playa y, cuando volvimos, quedamos en que mi novio iba a ir en el auto de unos vecinos a comprar lo necesario para el almuerzo.

A los pocos segundos de que mi novio se hubiese ido, Carlos se metió en la carpa y me llamó, cuando entré me abrazó y me besó con pasión, a lo que yo no respondí, soltándome y diciéndole que lo que había pasado la noche anterior era algo que compartimos los tres pero que no implicaba nada más.

El dijo que la noche anterior habían sucedido varias cosas. "te cogimos tu novio y yo juntos, pero después vos y yo cogimos sin él, y lo mismo habíamos hecho la noche antes" y me besó de nuevo, pero esta vez sin que yo me negase y si que le respondiese de igual forma: metiendo la lengua en la boca de él.

Me desprendió el sutien del traje de baño y me sacó el biquini, mientras que yo le sacaba el short y nos seguíamos besando.

Lentamente nos fuimos acostando, desnudos, hasta que, al igual que la noche anterior, mientras mi novio dormía, nos dimos vuelta y empezamos a hacernos el sesenta y nueve, chupando él con rapidez mi concha y recibiendo yo en mi boca su verga parada.

Sin hacerme acabar con la chupada de concha, terminó el sesenta y nueve y me hizo poner de rodillas y con los codos apoyados en el suelo, al tiempo que se ponía detrás mio y apoyaba la cabeza de la pija en la entrada de mi culo.

Yo le pedí que no me lo hiciera por atrás, que me iba a doler, pero el dijo que no me preocupara, que enseguida iba a empezar a disfrutarlo. Poco a poco, mientras me acariciaba la concha, me fue metiendo la cabeza de la pija y ese fue el único momento en que me dolió, porque una vez que la cabeza pasó la entrada empecé a sentir una oleada de placer y calentura tal, que realmente disfruté cuando la verga siguió penetrándome por la parte de atrás, abriéndose camino por mi culo.

Estuvo cogiéndome por atrás como quince minutos, durante los cuales me llevó al orgasmo tres veces, entre el placer de sus dedos en mi concha y el que me proporcionaba su verga entrando y saliendo del culo.

Cuando por fin se decidió a acabar, sentí la cálida leche derramarse dentro mío por la parte de atrás, algo que nunca había sentido, porque ni mi novio me había cogido por el culo.

Cuando mi novio regresó de hacer las compras para el almuerzo, yo todavía estaba acostada en al carpa, agotada después de la sesión de sexo con Carlos y con el culo bastante dolorido, pero realmente satisfecha.

Los tres días restantes del campamento, cuando estabamos los tres juntos, nos mantuvimos como si lo que pasó aquella noche en que los dos me cogieron, hubiese sido cosa de esa vez y nada más.

Con mi novio sólo cogí otra noche, en la que pensamos que Carlos estaba dormido. Pero con Carlos cogí todos los días, ya que se las arreglaba para quedarse a solas conmigo, inclusive una vez que fuimos a la playa los tres, en un rato que mi novio se quedó acostado tomando sol, y yo me fui al agua con Carlos, el me cogió bajo el agua, mientras vigilábamos a mi novio que no nos fuese a ver.

Cuando volvimos a casa, la situación volvió a la normalidad, es decir, mi relación con mi novio volvió a la normalidad y por tres días no pensé más en el campamento, aunque esto es mentira, ya que si pensé en lo que me había hecho disfrutar Carlos cuando me cogía. Fue el el primero que me cogió por el culo (dos veces en el campamento) y me acabó en la boca y me hizo tragar la leche el primer día que se la chupé, y hay que destacar que, por ejemplo mi novio, me acabó en la boca por primera vez como a los dos meses de estar con él, aunque se la chupé desde el principio.

Cuando Carlos me llamó por teléfono para saludarme y comentarme que se había reconciliado con Rossana, su novia. me mostré muy contenta con la noticia, y me quedé tranquila en el sentido de que no iba a intentar seguir conmigo como en el campamento, aunque un poco desilusionada, porque en definitiva había gozado muchísimo. Por esto es que me sorprendió al invitarme a ir a su casa al día siguiente, y más me sorprendí yo misma al contestar de inmediato que si.

Al día siguiente, vestida y maquillada como para una fiesta, me presenté a la hora exacta en que me había citado. Carlos me recibió con un beso en la mejilla y me hizo pasar.

Luego de algunos minutos de conversación intrascendente, cuando sonó el timbre de su casa, Carlos me dejó pasmada al comentarme "debe ser Rossana, que iba a venir a esta hora".

Me quedé helada, porque si Carlos no me llamó para acostarnos, no se me ocurría otra razón, y no entendía el porque de la presencia de Rossana.

Cuando ella entró me saludó un poco fría, lo que me dió la pauta de que Carlos le había contado lo que pasó en el campamento, aunque no se mostró sorprendida por mi presencia allí.

Durante algunos minutos la conversación fue del tiempo y pavadas así, hasta que al fin ella preguntó "¿pasaron bien en el campamento?". Yo le contesté que sí que no habían hecho días lindos, y que era una lástima que ella no hubiese ido.

"Si yo hubiese ido vos no te habrías acostado con Carlos" me retrucó ella, y ahí la cosa se puso medio espesa. Yo no tenía ganas de bancar una escena de celos y realmente no entendía por qué Carlos nos había juntado.

Carlos intervino diciendome "no te hagas problema, en realidad te invité para que podamos dejar esto en claro".

"¿Tu novio no se molestó?" me preguntó.

"No, en realidad participó con nosotros, y en realidad lo que pasó fue porque Carlos estaba solo"

"Pero él no sabe que te seguiste acostando con Carlos" siguió Rossana.

"No" le contesté.

"Y no sabe que hoy viniste aquí"

"No"

"Y viniste dispuesta a acostarte de nuevo con Carlos" afirmó, más que preguntó.

A esa altura ya me estaba cansando de ese jueguito que no sabía a donde llevaba y le contesté que si.

"Y bueno, dale, acostate con él, quiero ver si sos tan buena como el dice". me dijo con una media sonrisa.

Con ese comentario, Carlos se me sentó al lado y me abrazó. Yo no sabía que hacer, porque una cosa era acostarme con él y mi novio en una situación que se fue dando y otra distinta era hacerlo con él delante de su novia, para que ella nos viese. Y ahí se me ocurrió la idea de si sería solo para que ella nos viese. ¿No querría participar también?

Todo esto me pasó por la cabeza en unos segundos, y me subió un estremecimiento por la entrepierna al pensar en si ella quería participar, así que respondí al abrazo de Carlos y lo besé en la boca.

Su lengua me entraba con pasión en mi boca y la mía le respondía igual, y yo me excitaba con una rapidez tremenda al sentir los ojos de Rossana clavados en nosotros.

Lentamente sus manos fueron acariciándome los senos y desprendiéndome la camisa, para quitarmela y después meter una mano bajo mi pollera, acariciándome las piernas y subiendo al encuentro de mi bombacha.

Yo también lo empecé a desnudar, sacándole su camisa y desprendiendo su pantalón. Estábamos medio desnudos los dos, el solo con slip y yo con los pechos al aire y solo la bombachita, revolcándonos en el sillón, cuando empecé a bajarle besandolo por el pecho y hacía su verga. le bajé el slip y dejé en libertad la pija ya totalmente parada llevándomela a la boca y comenzando a chuparla.

A los pocos segundos de tener su verga en mi boca, saboreándola, siento que Rossana se acerca a mi, al mirar hacia ella, sin soltar la pija de mi boca, la veo totalmente desnuda que se acuesta a mi lado y me dice "¿Te gusta? ¿te gusta la verga de mi novio? Chupásela bien. Ahora dámela a mi" y diciendo esto último la tomó con su mano y la retiró de mi boca para llevársela a la de ella y comenzar a chuparla ella también.

A los pocos segundos se la sacó de la boca y sin soltarla me la ofreció nuevamente, ante lo cual no me hice de rogar y la empecé a chupar otra vez.

Seguimos en este juego durante un rato, un poco la chupaba ella y otro poco yo, con lo que Carlos se volvió frenético de excitación, llegando su pija a un tamaño y una dureza que yo no le había visto hasta ese momento.

Luego de un rato de estar así, Rossana me empuujó sobre el piso y él se me puso encima. La propia Rossana tomó su verga y la apuntó hacia mi concha, en tanto que él la empezaba a introducir dentro mío.

Cuando la tuve toda adentro, Carlos se retiró y casi sacó la cabeza hacia afuera, para volver a clavarla hasta el fondo, y de esta mmanera me cogió durante algunos minutos, mientras que Rossana a mi lado lo acariciaba y se masturbaba.

Cuando Carlos acabó, sentí una inundación dentro mío. La calentura que tenía lo hizo llenarme la concha con su leche, al mismo tiempo que yo también acababa, con grandes suspiros y gemidos. No obstante esto, pude sentir que Rossana a mi lado también acababa con los dedos perdidos en su entrepierna.

Si bien yo acabé, igual me quedé excitada y a Rossana no se le escapó este detalle. Ni bien Carlos me sacó la pija de adentro y se me bajó de encima, ella se acercó y me metió los dedos en la concha, comenzandome a masturbar.

Esa era la primera vez que otra mujer me acariciaba así y sin embargo me pareció de lo más natural, por lo que la dejé, primero en forma pasiva, y luego, paulatinamente, ingresando en el juego yo también, acariciándole los pechos.

Así fue que me empezó a chupar las tetas, luego a besarme en la boca y meterme la lengua adentro, para finalmente bajar por mi cuerpo con sus labios en dirección a mi concha.

Carlos, mientras tanto, se recuperaba de la tremenda acabada que había tenido conmigo y se dedicaba a acariciarnos a las dos, pasándonos la mano por odo el cuerpo, y muy especialmente en los pechos, donde amasaba mis pezones, dejándolos duros y prontos para ser chupados, cosa que hizo de inmediato, mientras su novia empezaba a pasar la lengua por mi clítoris.

La chupada de concha de Rossana fue realmente espectacular. Nunca ningún hombre me chupó de esa manera. Yo siempre había sentido decir que las mujeres chupan la concha mejor que los hombres, pero nunca pensé que sería cierto.

Rossana me enloqueció. Acariciaba mi clítoris con la lengua, a veces con rapidez y violencia y otras con suavidad y delicadeza, y aunque parezca increíble, cuando lo hacía suavemente era cuando más me enloquecía de placer.

Y también sentí enloquecer cuando tomó mi clítoris entre sus labios y me lo succionó. Realmente ningún hombre me hizo sentir eso y la prueba está en los tres orgasmos tremendos que tuve en los escasos cinco minutos en que la lengua y los labios de Rossana estuvieron en mi concha.

Cuando ella terminó de chuparme, se puso boca arriba y fue el turno de Carlos de chuparla a ella, por lo que fue chuponeándola lentamente por los pechos hasta llegar a su vientre, donde fue pasándole la lengua y descendiendo más todavía hasta llegar a la concha.

Mientras el hacía esto yo observaba y acariciaba los senos de ella. Cuando comenzó a llegar al primer orgasmo, le empecé a chupar las tetas, disfrutando especialmente los pezones. Ella me abrazaba y me acariciaba, y en determinado momento me dijo, con una voz suave y dulce si no me enimaba a chuparla yo.

La forma en que me lo pidió, sin exigencia, y con la voz cargada de deseo, unido al placer que yo había sentido, me convencieron de que debía hacerlo, para retribuirle en parte todo el goce que ella me había dado, y lentamente fui deslizando mi boca por sus pechos y su vientre hasta llegar a la entrepierna, donde Carlos ya me había dejado el lugar libre.

De esta manera tuve mi primer experiencia lesbiana, que de ninguna manera fue traumática, que la disfruté plenamente y que la volví a repetir a los tres días, pero en esta oportunidad sin la presencia de Carlos. Solo Rossana y yo. Mano a mano y lengua a lengua. En esa oportunidad Rossana fue a visitarme a mi casa y yo la invité a que se quedara a dormir. Mis padres no sospecharon nada y esa noche mi madre preparó una cama en el suelo, al lado de la mía, para ella, pero Rossana no la utilizó ya que pasó toda la noche en mi cama, a mi lado, aunque gran parte de la noche estuvo o sobre mi o debajo mío.

Esa noche practicamente no dormimos, porque cada vez que acababamos, antes de que nos durmiéramos volvíamos a empezar. Esa era una de las diferencias con los hombres, Una vez que te cogieron, tenés que esperar a que se les vuela a parar la verga, y en ese interin una se duerme.

Con ella comenzábamos a cada rato. Incluso llegamos a hacer un campeonato para ver cual de las dos acababa más veces de corrida. Así fue que ella empezó a chuparme y me hizo acabar cinco veces sin parar de usar la lengua. Pero yo me vengué porque cuando fue mi turno de chuparla a ella, la hice acabar siete veces de corrido.




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