|
Cornudo
no consentido
Esta historia sucedio solamente hace un par de días y desde ese momento no he parado de pensar en ello.
Resulta que mi esposa, la cual todo el tiempo ha sido fiel a mi, me ha traicionado de una manera contundente.
Se las describiré: Tiene 32 años, es de cara delgada, fina nariz, boca de labios delgados, ojos grandes cafes, cabello castaño medianamente largo. Tetas pequeñas y puntudas, de pezones cafe que cuando se endurecen son profundamente gruesos. Cintura pequeña, con un pubis rodeado de abundante pelo negro, que esconde una linda y sensual vagina que me enloquece por sabor y olor. Piernas firmes y delgadas con unos bellos pies, (nunca he visto otros mas lindos). Tiene unas bellas caderas armoniosas y delineadas que hacen juego con sus lindas nalgas de su culito el cual más de uno de mis amigos lo admiran y sueñan con él.
Pues bien, en nuestros 10 años de casados no habíamos tenido problema con el sexo. Gozabamos como animales, recuerdo uno de ellos en los que me estuvo cabalgando desde las once de la noche hasta las cinco de la mañana, sin sacárselo de su vulva sudabamos como mulas y en cada clavada y su posterior derramada, ella me suplicaba que dejara que se la culiara un amigo mutuo que la interrogaba y la retaba de una forma claramente sexual.
Desde ese momento, nuestras culiadas tenían que ver con su posible infidelidad, pero nunca esto lo habíamos llevado a la realidad.
Un día conocimos a una amigo de mi cuñado (cuya residencia no era en nuestra ciudad), que vivía compartiendo apartamento con él; era muy atractivo y agradable a la vista de las mujeres. Acostumbraba a permanecer en el apartamento con pantalones chicos, bastante apretados lo que provocó que mi linda esposa no se aguntara y bajara su vista para observar esa herramienta. Yo me dí cuenta y esa noche le interrogue detenidamente acerca de ese comportamiento tan evidente.
Me comio pensando en él, rogando tener su boca en sus senos, apretar con los musculos de su vagina el pene de él, hasta arrancarle el último contenido que podría sacarle. Así fue que se derramo completamente en un profundo orgasmo con gran cantidad de jugos que me invadieron mis huevos.
En la mañana siguiente se vistio verdaderamente impresionante: De la cintura para abajo, todo era negro: una linda minifalda que subía insinuante en esas bellas piernas cubiertas de un par de medias de licra que encerraban un muy corto pantalón de encaje, tan expícito que rayaba con la grosería de una puta. Su blusa blanca traslúcida dejaba ver la punta de sus pezones que parecía que fueran a rasgar ese débil material.
El día transcurrio de la siguiente forma: él avanzaba por cualquier lugar, ella lo seguía y le mostraba todos sus encantos y lo seducía con palabras escondidas; yo la seguía y permanecia en un nerviosismo extraño, el que no me dejaba perder una erección de 7 horas.
Cuando anocheció, estabamos sentados en una pequeña sala: ella estaba enfrente a él y jugaba cruzando y abriendo levemente sus piernas. Ella tiene un lindo lunar en la parte alta de su pierna izquierda, que cuando la falda lo revasa, sé que ya no hay forma de evitar que el que esté enfrente pueda observar lo oscuro y atrayente de su cuca.
Ella lo sabía por que lo habíamos discutido varias veces y ahora no lo tenía encuenta. Eso, junto con la decisión de coquetearle todo el tiempo, me tenía a mil, estaba con unas tremendas ganas de voltearle frente a este señor, pornerla en cuatro patas y penetrarla con duras envestidas mientras me aferraba a sus tetas. La quería hacer bufar como una bestia, por pensar en traicionarme. Pero mejor esperaría para mas tarde.
Cuando se acabó las bebidas, ella dijo que traería más, y unos segundos después pregunto dónde encontrar alguna cosa, por lo que él se dirijio a la cocina. Desde donde yo estaba podia verlos a los dos allí tan cerca. En varios intentos en los que él tuvo necesidad de pasar cerca, ví como ella sacaba levemente su culo y se lo exponía buscando que el destino le permitiera sentir ese organo tan deseado ahora.
Pero sucedió la cosa más extraña del mundo: justo en el momento en que él estaba detras de ella un poco separado, se fue la luz. En ese preciso momento, perdí la visión y mientras me acostumbre, pasaron aproximadamente 10 segundos. Cuando apenas podía reconocer las sombras pude descubrir sus figuras estrechamente pegadas: él le colocaba una mano en la nuca obligandola a doblarse y de esta forma sacarle mas su culo, y la envolvía con la otra de la cintura, le empujaba duramente su herramienta. No podía creerlo, pero se estaba culiando a mi esposa en sólo veinte segundos, no valía que yo les preguntara algo, por que sus voces, aunque entrecortadas sonaban casi que indiferentes, parecería todo normal.
No lo pude aguantar y me paré rapidamente para ver que pasaba, en ese instante ellos se retiraron, ví como cayó la falda de mi mujer nuevamente y se acercaron a mi sin ninguna complicación aparente. En el momento en que esto pasó llego la luz, así que no pude descubrirlos poniendome los cuernos claramente. Me dedique un par de segundos para descubrir un rubor, un olor o algo así que me dejara claro com se habían gozado en frente a mi. Pense en el error de pararme justo cuando llegó la luz, si me hubiera demorado unos segundos más, los habría encontrado copulados.
Me acerque a ella y le dije: Qué te pasa, eres una puta completa? ella me miro con ganas de deseo y retándome a descubrirla: No pude aguantarme más y la cogi del brazo y la lleve a nuestro cuarto. Fue el segundo error: estaba tan exitado que sólo atine a ponerla en cuatro patas, para lo que ella no se opuso, y corriendole sus negros calzoncitos, la penetre apenas sacando mi verga de su funda.
Ella decía sólo: AHHHH, que me metes, dejame, AHHHH, no me lo vayas a hacer, AHHHH, por Dios, hombre como se te ocurreeee, UUUFFFFFHHHHH, AHHHHH
Cuando la comence a perforar sucesivamente y reconocía todo su calor, decidí mirarla y contemplarle su lindo y apatitoso culo. En ese momento, vi que mi herramienta entraba y salía con una mezcla blancuzca de líquidos que no supe de quien eran: algunas veces estos son líquidos de ella, otras son mios y de ella. Pero ahora no sabía si también eran de este hombre que había decidido ponerme como un cornudo. Toque con mis dedos, y mientras aumentaba mis embestidas, lo saboree: me supo a mi esposa, a mis jugos o a los de cualquier varón.
Ella solo decía, Asiii papito, usame lo usado... límpiame y castigame.....
Fue tanta la exitación que me corrí intensamente dentro de ella y aún seguía erecto, saque tanta leche que yo estando bien dentro y pegandome a ese precioso culo para no dejar libre ningún milimetro de mi, logre hacer que le salieran caminos de este vital líquido y se mezclaran con el sudor y sus líquidos chorreantes de su fuente.
En ese momento su nuevo amante nos llamó, por lo que ella otra vez, se endereco, se limpió, se arreglo su falda y salio mas colorada que antes.
Yo acomodé mi herramienta aún erecta y quize salir detras de ella para no dejar otros veinte segundos de corneada. Fue demasiado tarde, él la cogió y la tumbó en el sofá de la salita y también le corrió los calzoncitos que estaban empapados y sacó su herramienta mucho más grande que la mia y sin mediar palabra se le metio, firme pero segura. Ella pugo y el se apoyo de sus brazos para darle una poderosa embestida. Sus zapatos de tacón parecía que se le iban a salir.
La tenía con la falda arriba, las piernas bien abiertas, con una mano le magreaba las tetas. Me quedé asombrado y perplejo. Vi como ella lo miraba fijamente a los ojos y abria sus boca. Cuando el introducía más su herramienta en mi mujer ella arqueaba su cuerpo para mandar su cara atrás y él le lambía su garganta, su boca, sus tetas. Luego lo sacaba y ella se relajaba.
De un momento a otro ella comenzó a moverle el culo circularmente buscando absorverle toda esa herramienta. Desde donde yo estaba, veía cómo se le oprimian las nalgas y luego hacía fuerza hacia él para buscar mayor penetración. En ese momento su delicioso culo retomaba su redondez.
Cuando ella comenzo a brazarlo a entregarle su boca para que se la penetrara también, me dí cuenta que ella no pararía por nada.
Pero sucedió algo extraño: Con un perfecto control, él saco su miembro de la cueva de mi esposa y le dijo:
-Ahora para que lo tengas otra vez en ti, tendrás que suplicarme.
Ella lo miró atónita y sin pensarlo le comenzo a suplicar:
-Házme tuya, cómeme, usáme, por favor no me dejes sin tu verga, haré lo que tu quieras por ti. Pero por favor, hazme gozar, OHHHHHH. Vi como se pasaba su mano sobre su clitoris, al tiempo que él se enderezaba y ella hacia lo mismo sin cerrar las piernas, pero buscandole cogerlo con ellas para que no se le escapara su nuevo jugete.
Lo logro y cuando él trato de acomodarse ella lo empujo y se le subio encima. Aprovecho que él perdio un poco el equilibrio y le cogio esa verga gruesa, un poco más oscura que la mia y la comenzo a saborear sin ningún recato. como se inclino hacia esa herramienta, yo me coloque detras nuevamente y la penetre. Ella pujo sin parar de mamar su nuevo ídolo.
Cuando su amante vio que yo la tenía cogida de las caderas y la empujaba hacia mi duramente, clavándola por un deseo sobre humano, le dijo:
-Si la quieres más, dile a ese cabrón que tu me deseas es a mi, y no a él. Dile que prefieres el tamaño de mi verga y no la de él. Dile que quieres solo de mi leche. DIIILEEE, DIIILLLEEE!! gritó.
Ella tampoco lo dudó, movio sus caderas buscando librarse de mi hasta que me saco de su cueva y me dijo:
-Mira, este es mi hombre: sólo soy para ella, esta cueva solo quiere de la leche de él, de ahora en adelante no quiero mas que esa linda verga dentro de mí. Quédate afuera, no más!!
No podía creerlo, mi mujer se entregaría de por vida a esta nueva verga.
Hasta ahora ella no me había dejado de gustar un sólo momento de mi vida y ahora me votaba como una basura.
Mientras tanto, se puso a cabalgarlo como toda una ramera, le entregaba las tetas, le entregaba la cuca, se la ponía en la boca para que se la mamara. Él iba más allá y le chupaba, el clitoris, los labios de su vagina, su culo, todo.
Cuando él estaba a punto, le decia que se penetrara nuevamente y ella comenzaba unos rítmicos y fuertes movimientos para exprimirsela toda dentro. Pujaban y pujaban sin parar.
De pronto oí los gritos de mi mujer: Ahhhh, perforame ese coñito con tu verga, más, mássssssssss, ahhhhhhh y se veía como sudaba, dejaba caer leche de su amante y restregaba sus pelos contra los de él.
él le decía: lo haré si me dices que seras sólo mía, no de él, señalándome:
-SIIII, te quiero a tí, no a él, seré tuya, dáme más. maasssssss
no aguante y tome con una mano todos los jugos que ellos liberaron y le unte todo su ano: sin dudarlo un momento, me puse detras de ella y de un solo golpe la penetre por su culo, ella grito; AAAAAAAAAHHHHHH, Me haces daño cabrón.
La empuje hacia su amante y de esta manera deje más abierto su culo. Ël no pudo aguantar el rozamiento con mi verga por una pequeña telita y comenzo a moverse en forma que la puso a mil, la cogió de la cintura y se la movía de arriba abajo fuertemente. Ese movimiento se sincronizo con mi verga y entre ambos le dimos una fabulosa clavada que la ponía a pujar, gemir, blasfemar, hasta que comenzo a gritar: ME CORRROOOOO, ME CORRROOOO AAAAAAAAHHHHHHHHH, papito demé.
Eso a mi me puso a mil y me apoye de sus tetas y le comence a decir: Me voy a comer tu culo, primero, AHHH, te estoy desvirgando ese precioso culo, AAAAAAAAAAAAAhhhhhhh
Justo en ese momento, su amante comenzo a bufar nuevamente y los tres entramos en un profundo orgasmo, sin fin. pasaron diez minutos y todavía nuestras vergas vibraban lentamente dentro de mi mujer.
Luego yo la besé, le saque mi miembro y me vine para nuestra ciudad. Pensé que la había perdido....
|